La mano del caballero apartó, sin titubeos, las telas que cubrían el lugar donde antes se hallaba su brazo; observando las pequeñas partículas oscuras que aún flotaban sobre la zona, mas desviando la atención a los gestos de su familiar antes que los recuerdos de aquello que fue desmoronándole en cuerpo y mente le abrumasen de más. La idea de reemplazar aquella parte de su cuerpo ya perdida con una pieza semejante en forma sonaba curiosa y prometedora, pero… ¿Funcionaría?
– Conserva la calma y quietud… – dijo en un tono demandante pero que al mismo tiempo sonaba suave y, de cierta forma, tranquilizador. Sus pálidas manos se posaron delicadamente sobre los hombros ajenos, para así traerle algo de seguridad. No sabía con exactitud si su experimento funcionaría, pero no había nada de malo en intentarlo, ¿cierto?
Con aguja e hilo en sus manos, Hornet empezó a tejer algo con la forma del brazo ajeno que aún permanecía para así hacer un molde para el que faltaba. No era algo difícil de hacer, pero lo difícil sería unir las partículas de vacío junto con la pálida tela que iba tomando forma.
Una vez hubo terminado el molde, la pequeña araña intentó coserlo en el lugar donde había sido amputado el brazo de su familiar, pero a su sorpresa, las mismas partículas oscuras que ahí ondeaban encontraron la manera de unirse a la tela que ella había creado, por lo que lo único que quedaba por comprobar era si el Receptáculo podía mover libremente aquella extremidad.
– ¿Y bien…? Trata de moverle.