– Heh, solo digo la verdad – y la linda reacción que había obtenido del contrario solamente le daba la razón. – ¡Ah! Y no te preocupes por eso. Estoy seguro de que incluso si cometerías un error lo podrías arreglar. Eres excelente en tu trabajo. –
– A-Aún así… – suspiró nervioso. No acostumbraba a recibir cumplidos, menos de alguien como Kiaan. Sentía que no los merecía. – … – se quedó callado unos momentos, anonadado por las palabras contrarias, su trance disolviéndose en cuanto se dio cuenta de que tenía sus ojos posados en el rostro ajeno. – Supongo que lo soy… pero es solo porque tengo una excelente musa. – era su turno de decir cosas así de la nada.
– Deberías sonreír más. Te ves aun más lindo así. –
… ¿Lindo? ¿Él? Sabía muy bien que esa cualidad no era la precisa para describirlo. – … N-No digas esas cosas tan de repente… – desvió su mirada mientras trataba de esconder su leve rubor con una de sus manos. – Menos en esta situación, si hago un movimiento en falso, no podré maquillarte bien.