— Veo que se divierten mucho en mi ausencia. — Prendiéndose así a esos breves encuentros, refiriéndose así a unos cuantos besos y caricias. Estaba un poco celoso, la verdad.
— ¡¿?! — Pegando un brinquito al oír aquella voz tan de la nada, por mero acto reflejo se aferró a las prendas del dragón al verse sorprendido de tal forma.
— Me asustaste, Iosif… — Ya iba acostumbrándose de a poco a esas muestras de afecto que compartía con ambos, mas de vez en cuando aparecían esos nervios que bajaban su guardia — Uhm… Bienvenido.
– Ah… – a pesar de su sorpresa al sentir que las manos del caballero se aferraron a sus ropas, Kirot simplemente pestañeó suavemente al ver llegar a Iosif, como si aquello fuese lo más normal del mundo. – Hola, Iosif. – lo saludó dibujando una pequeña sonrisa en su rostro mientras que, sin soltar una de las manos de Symond, se acercaba despacio al hechicero y depositaba un pequeño pero afectuoso beso en su temple. – ¿Qué tal te fue?