TEMA DEDICADO A MEI/ROSA de POKÉMON

Erick:

     – ¿Arsénico? Claro, me parecía demasiado sospechoso que solo se tratara de una simple muerte por causas naturales. Su esposa llamó demasiado rápido – comentó con una expresión bastante seria, aunque esta se suavizó un poco al escuchar su risa. Erick adoraba escuchar la risa del contrario, terminando ensimismado al notar la suave sonrisa que lo acompañaba. El humor de Nikola era interesante, y aunque sabía que algunas personas no lo comprenderían, Erick lo apreciaba, sobretodo por aquella dulce reacción que también tuvo al escucharle hablar. Después de todo, era una de las cosas de Niko que lo hacían tan… Niko.

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     – ¿…De verdad? – preguntó un poco incrédulo, aunque no pudo evitar marcar una amplia sonrisa en sus labios por la misma respuesta. ¿De verdad? Al sentir la mano contraria en su rostro, el detective comenzó a frotarse levemente sobre la misma, cual gato buscando atención. Erick tenía que admitirlo, todos esos pequeños gestos y muestras de cariño que Nikola le dedicaba eran su mayor debilidad. – Yo… también te extrañaba. Me alegra saber que no era el único. Es… raro, ¿no? Justo nos vimos hoy en la mañana – agregó con una risita nerviosa. ¿Sería mal momento para recordar y pedirle otro beso? Después de todo estaban ocupados con su trabajo y no quería molestarlo.

Las reacciones y gestos de Erick eran adorables, y no importaba cuantas veces hubiese presenciado su rostro de esa forma, nunca se cansaría de observarlo con ojos de amor. Amor que por cierto, iba creciendo exponencialmente desde la mañana.

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 – Sí, de verdad. – le respondió con dulzura mientras admiraba el rostro ajeno y le dedicaba una sonrisa igual de dulce. – Hehe, puede ser… Aunque tampoco es tan raro… – no después de lo que sucedió’ quiso agregar, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta, impedidas de salir por la repentina vergüenza que lo consumió; vergüenza la cual se vio reflejada en el desvío momentáneo de su mirada y en el rubor de sus mejillas. Los sucesos de aquella mañana habían hecho que su corazón latiese con un ritmo errático y que sintiese su estómago revolverse de tan solo recordar la sensación de los labios ajenos derritiéndose en los suyos con una ternura que solamente podría prevenir del detective que ahora mismo se acurrucaba ante sus caricias. Si seguía actuando así, su pobre corazón no resistiría mucho tiempo más sin seguir sus impulsos, y poco le importaba que estuviese en medio de algo importante.

  – Erick, yo… – le costaba un poco articular las palabras, pero de alguna forma tenía que hacerle saber al contrario lo que quería, es por eso que en un suave movimiento, una de sus manos se posó sobre una de las ajenas y la subió hasta su rostro, posicionando los dedos de esta misma sobre sus propios labios, dándole a entender a Erick lo que quería decirle sin utilizar aquellas palabras que de tan solo pensarlas hacían que su rostro se ruborizara.

12:10AM     8     via     src