Las palmaditas de Kashuu se detuvieron por unos instantes. No estaba seguro de si había escuchado bien, pero el sonrojo en sus mejillas era bastante notorio. – Gracias – comentó sin más, continuando con las ligeras palmaditas en su espalda, aunque ahora tenían un ritmo distinto.
Al notar el sonrojo en las mejillas ajenas, no desaprovechó la oportunidad de darse la vuelta y abrazarlo con suavidad pero al mismo tiempo con firmeza para hacerle saber que ese gesto era genuino.
– Que lindo~ – lo molestó tiernamente mientras lo apretujaba despacio.