– Pero Nikola, que tal si… ¿Que tal si hicimos enojar a Nessie y por eso ya no lo hemos vuelto a ver? –
– ¿E-Eh? Pues… – sabía que en este tipo de situaciones, debía seguirle la corriente al contrario. A pesar de todo, le parecía bastante adorable que siguiese creyendo en criaturas de fantasía, ya que él mismo también lo hacía, aunque las de su cultura fuesen más… terroríficas. Una serpiente marina en un lago se veía bastante más amistosa que el fantasma de una bruja que aterraba a los niños malos. – No lo creo, Erick. Quizá simplemente es tímido, ¿no crees? Digo… se ha escondido siempre.