
Ainmire es feliz tan solo con pensar en cosas bonitas. Es un simplista que le encanta soñar con los ‘hubiera’. Por ejemplo, suele pensar en como hubiera sido su vida si de alguna forma su familia estuviese viva, y de solo imaginarse ese escenario ya lo llena de felicidad.
A pesar del trágico giro que tomó su vida años antes, también pensar en el futuro y en algún lugar donde pudiese tener una familia lo hace sumamente feliz.
También le gustan las cosas brillantes. Que le regalen cualquier cosa brillante (puede ser hasta un tenedor, no le importará) hace que una enorme sonrisa se dibuje en su rostro.