— Si — Dicho esto, rodeo los hombros del mago con uno de sus brazos luego se inclino para besar la frente de Robin. — Hay tanto que hacer, mas cuando estamos aun con esta lucha contra Hel — Pausó — Estoy un poco abrumado —
Ante aquel gesto, Robin no hizo más que sonreírle tiernamente mientras que con sus manos acariciaba las hebras azabaches del invocador, reconfortándolo.
– Tranquilo. Todo estará bien. Nos tienes a todos nosotros, y te apoyaremos en esta guerra cueste lo que cueste. – le aseguró. – Sólo debes tener fe en ti mismo.