– ¿No se supone que Dios es amor?
— ¿De verdad crees que un dios al cual se encomiendan ejércitos enteros listos para derramar sangre de sus iguales puede llamarse un “Dios de amor”?
— Eres más ingenua de lo que pensé.

– ¡Pues claro que no! ¡Eres de lo más cruel, petulante y engreído! Después de todo, tú hiciste lo mismo con tus iguales, ¿te acuerdas?
– Volvería a cuestionarte mil veces más, MILORD.