Su emoción estaba al tope, realmente quería conocer más de aquel mundo, de las personas que convivían allí y las similitudes que tenían con éste. Era fascinante saber que existían más humanos, más habilidades increíbles que no habían en su hogar. Parecía un sueño, sí, pero no lo era para nada. ¡Ah! Cómo le gustaría que Judal y Aladdin estuvieran presentes.
— A lo mejor, con el transcurso del tiempo, conozcas a otra persona con poderes similares a los tuyos
—si existía una variedad de poderes en el mundo del muchacho, ¿quién no le podía asegurar que había una, dos o más personas con la misma habilidad? Sería increíble, al menos para ella—. ¿No eras consciente? ¿Nadie te dijo que naciste con él?
—preguntar de más era propio de ella, era muy curiosa a veces y no se daba cuenta de ello al principio.
— ¿Por qué desafortunado? ¿Sientes que… no eres digno de tener buena suerte, Atsushi?
—si tenía la oportunidad de ayudarlo o al menos escucharlo, lo haría. Para que tuviera ese tipo de pensamiento, es porque habría ocurrido algo en su vida.
– No. No tenía idea de que nací con este poder, en un principio. – respondió.
Luego, el tigre blanco dejó salir un pesado suspiro ante la última interrogante ajena. No quería dar lástima y responder que eso era exactamente lo que pensaba sobre sí mismo, pero tampoco quería mentirle a la joven que acababa de conocer, eso sería descortés de su parte… e irrespetuoso, claro. Así que optó por no verse tan miserable, por al menos una vez.
– Pues… algo así. No tengo un pasado muy bonito que digamos. – bien, era algo que justificaba su decir, pero que tampoco lo hacía ver como un bobo o un mártir.
– Y con respecto a conocer a alguien con similitudes… Heh, seguramente será como tú dices, Kou-chan. Eso sería lindo. – dicho esto, le dedicó una suave sonrisa. En el fondo, agradecía el optimismo que la joven relucía, y sin darse cuenta parecía contagiarle, ya que los pensamientos negativos dentro de su mente se iban disipando de a poco en su presencia.
Quizás le hacía falta salir de Yokohama. Al menos un rato.